Hace un mes estuve en Líbano. Tierra impresionante donde las haya, por su historia, sus paisajes y sobre todo por su gente. Los líbaneses hacen esfuerzos sobrehumanos por comunicarse con cualquiera. En árabe, libanés, francés, inglés e incluso se mandan aluna frase en español. Una de esas noches de verano más húmedo que una pecera, mientras bailábamos en Sky Bar (la discote más chic de Oriente Medio) tuve una epifanía gracias a un libanés. La frase no es suya, ni la canta él… y casi no la sabe pronunciar, pero es la pura Verdad: La gente está muy loca. Nunca había oído la canción en cuestión pero el ritmo da igual. Es verdad y punto.
Hace un par de días me citó un señor conocido de mis padres en su despacho. Yo no sabía muy bien qué quería de mí este honrado caballero y ciertamente tampoco tenía demasiado interés. Me lo tomé como una de esas situaciones en las que no quieres hacer quedar mal a tus padres, que le han hablado tan bien de ti y a quienes la humillación no les dejaría vivir durante 3 días seguidos.
El caso es que fui, no sin antes intentar concertar una hora que no me hiciera perder todo el día, aunque finalmente prevaleció, cómo no, la que propuso el señor.
Mientras ponía el ticket de la hora, recibí una llamada de mi madre, quien me alertó del disgusto monumental del empresario que llamó a mi casa para quejarse de que yo, osada de mí, había intentado modificar la hora para no faltar a mis deberes doctorales, familiares, éticos y religiosos y de toda índole. Mal comienzo.
Una vez en su despacho, sólo me preguntó una cosa: “¿Eres más de Filosofía o de Periodismo?”. A lo que respondí que de las dos.
- “Pues no eres el perfil que busco”.
- “Vale, muy bien”. Yo ni sabía que era una entrevista de trabajo, pero es mejor ir al grano que así vulevo a mis deberes.
Y como ya estaba calentito por mi osadía, que ni Yolanda Barcina le pone hora a él, me soltó una sarta de profecías desastrosas: que no debería hacer el doctorado, que la universidad está en quiebra, que la vida es una desgracia, que debería dejar a mi novio y largarme a Estados Unidos que iba a estar en el paro hasta 2087… “Y madura. Tienes que madurar”. No sé si era una entrevista o una terapia colectiva para optimistas…
Primeros 5 minutos de conversación… de conocernos…. Pero Johnny…



