Son las palabras que llenan una hoja

Integrismo liberal

In A tinta fría on 26 enero 2010 at 20:01

Hace tiempo que Francia se preocupa porque sus ciudadanos tengan una vida pública laica. Su gobierno debe de pensar que es lo mejor para los franceses. Así, sintiéndose todos muy del mundo y poco del cielo, quizá aumente el sentimiento de fraternidad.


Ahora el gobierno quiere garantizar la igualdad entre hombres y mujeres prohibiendo en los servicios públicos el uso de aquellos velos que parecen la contradicción del antifaz del “zorro”. Vamos, que las mujeres que vistan burka o niqab no podrán entrar ni en el autobús ni en el hospital ni en la administración ni en una escuela pública. Al parecer, muchos diputados piensan que es peor taparse la cara que renunciar a un símbolo religioso tan significativo. Para André Gerin, presidente de la comisión que plantea la supresion del burka, el velo integral supone la negación de la identidad personal. No le parece que sea renegar de una religion, por la que millones de personas se arrodillan cinco veces al día en suelo francés. Eso de destaparse, que para muchos parlamentarios es libertad, es una contradicción. Pero solo está capacitado para entenderlo quien de verdad vive su vida pensando que hay algo más que servicios públicos. Supongo que con la nueva propuesta piensan que las musulmanas integristas se irán del país o renunciarán a sus vestimentas si quieren acceder a un sitio público. Pero puede que muchas prefieran caminar una hora para ir a una clínica privada. Es posible que algunas (firmes creyentes) se queden en casa enfermas para no desnudar la cara en un hospital, pensando que hacerlo sería prostituir sus creencias por supeditarlas a los caprichos de un estado liberal. Si prohibieran rezar a los musulmanes en medio del suelo de un hospital, ni siquiera ellos armarían mucho revuelo; como los sacerdotes entienden que no se les deje celebrar misa en un altar improvisado en medio del pasillo. Con el tema de la oración los cristianos tenemos la suerte de que se hace en silencio, cuando uno quiera y ante los ojos de un dios omnipresente. En fin, parece que la prohibición del burka no es tanto por un problema de identidad como de símbolo religioso. Si alguien tuviera la cara quemada y se la ocultara tras un pañuelo…

Hitler ordenó que los judíos de su Alemania llevaran una estrella cosida en el hombro. Así se identificaban con más facilidad. En Francia, el burka es pérdida de esa identidad, y no quieren admitir eso en los servicios públicos en general. El gobierno francés impone una vida pública laica, sin dioses en ninguna altura. Hace seis años, bajó los crucifijos de la pared de las escuelas para ponerlos en el cuello de los alumnos. No puede prohibir que los chicos lleven medalla. Rechazar el burka en lugares públicos es tanto como que el estado rechace el Islam. No me parece mal, los ciudadanos de un país deben adaptarse al mismo. Pero que no hablen de libertad. La Francia laica rechaza los mandatos de cualquier dios en la vida pública, pero también pretende que las únicas órdenes que se cumplan sean las leyes.

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