Son las palabras que llenan una hoja

Acompáñame al médico

In 600 on 9 febrero 2010 at 1:48

Un profesor nos ofreció hacer encuestas a la gente a cambio de algún dinero. Como tengo previsto hacer un viaje, era una oportunidad de oro; sobre todo porque cobraríamos a diez euros la encuesta. Como la oferta era tan atractiva y nosotros demasiado pobres, nos ofrecimos once estudiantes; así que cada uno tendría que hacer tan solo cuatro encuestas. El trabajo me supo a poco y me quedé con ganas de más dinero fácil, por eso me presté para hacer una quinta que iba dirigida a una persona sin estudios de ninguna clase. Sencillo: una tarde de bares y seguro que encuentro a algún hombre de puro y pacharán un poco rebelde y muy trabajador.
-¿Usted acabó los estudios de primaria?
-Sí, bueno, yo estudié el bachillerato; es que nos obligaban.
-Pues nada, no sirve para la encuesta.
-¿Por qué no te vas por ahí, a Berriozar, y coges a algún jitanico?
Y otro:
-A mí me dieron… ¿cómo se llama ese papel que te dan cuando acabas?
-Diploma.
-Eso, yo lo tengo por ahí; pero vamos, como si no hubiera hecho nada. ¿Por qué no rellenas tú misma las preguntas?
Hasta las seis de la tarde…

Volví después de un par de horas al mismo bar con la esperanza de que, como la lluvia había amainado y el bar es conocido, algún vejete se habría animado a salir de casa. Y encontré cerca del local a una señora de la posguerra.
-Perdone, buenas tardes…
-¡Ay, ay! ¿Me ayudas a entrar en casa? Es que se me ha olvidado el paraguas y no puedo abrir la puerta.
-Sí claro, yo la ayudo, pero…
-Verás, tengo que ir a que me pongan una inyección porque me duele mucho la cabeza. Hace años que me duele mucho y a veces voy para que me quiten el dolor. Pero la chica no quiere acompañarme y no le importa que me vaya sola.
-¿Y por qué no le dice a la chica que le acompañe y punto?
-¿Tú puedes acompañarme?
Sin quererlo, estaba dentro de su casa intentando convencer a la chica sudamericana, para que se fuera con la anciana de chaqueta y falda al centro de salud. “Le dije a la señora que la acompañaba después de quince minutos… Tiene que esperar a que le hagan efecto los medicamentos”. Entre frase y frase, la señora se escapaba por la puerta.
-Vamos, vamos; que luego ella nunca me lleva.
-No, mire, siéntese un rato en el sofá y espere un cuarto de hora. Ella ha prometido que le llevaría al hospital y, si no, a dar un paseo. Verá cómo sí que le acompaña.

Me dio pena dejarla triste, con esos ojos azules agrandados por unas gafas bifocales y amarillentas. Pero yo tenía que trabajar, así que bajé de nuevo al bar y me senté a tomar una coca-cola para hacer tiempo: los buenos cazadores esperan a sus presas una eternidad. En la pared de enfrente había una cristalera, varios ordenadores y una pantalla perfecta para televisar partidos de fútbol; o un documental sobre animales de las Galápago. En ese momento, un cangrejo de pinza gigantesca le arrancaba el lomo a un pez muerto; al poco, una especie de cigüeña bebía de un charco mugriento; así que dejé de verlo cuando las iguanas mordían una foca o algo parecido. Había mucho ruido y no aparecían viejos. Antes de irme vi por el cristal un paraguas gigantesco y una pareja de mujeres. Reconocí a la sudamericana, pagué y me fui a casa conociendo algo mejor que los resultados de una encuesta imposible.

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  1. ¿La última frase?

  2. Carolin, querrás decir “clase”, “aprovecháis” y “cómo”, ¿no?

    Paula, es una columna que deja buen sabor de boca. Es alentador. Iba a apuntar un par de correcciones: la de “jitanica” -ya enmendada por tu madre- y la de “Galápago”, que creo que va en plural, con ese. Sólo una nota negativa más: el comienzo es poco intenso.

    Por lo demás, el texto compagina con acierto el diálogo con la reflexión, binomio difícil de abordar, y el lenguaje del que te sirves -que en mi opinión es tu mejor baza, hoy y siempre- es preciso y plástico.

    ¡Gracias!
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  3. Paula me ha gustado mucho, se me ha hecho interesante y entretenida la lectura. Advertirte de una falta de ortografía gitano se escribe con “g” no con “j”, si lo que pretendías era recalcar la falta de cultura del que utiliza la palabra, deberías haberla entrecomillado. Por lo demás, insisto, me ha gustado. Un beso mamá. Supongo que este comentario sólo lo lees tú ¿es así?.

    • ¡No mamá! ¡Lo leen todos! Pero está bien… Gracias por tu crítica y por la observación de la g-j, acabas de salvar un suspenso. Nos vemos a la hora de comer.

    • Hola MªJosé, reitero lo que acaba de decir Paula, aquí todos leemos todo, que si no esto no funciona. Un beso!

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