Son las palabras que llenan una hoja

ZÂHID

In Calamares en su tinta on 11 febrero 2010 at 0:58

Fui a buscar un pastor y encontré un vendedor de hachís. Así, sin querer, de camino a Artajona.

Una mañana, sin nada mejor que hacer, unas amigas decidimos ir de excursión, como en los viejos tiempos. Vimos un rebaño de ovejas a cinco kilómetros del destino y la curiosa conductora paró el coche. ¿Por qué? No tengo ni idea. Sólo sé que tras estacionar en la cuneta, mis compañeras (que ya no amigas) emprendieron el camino campo a través. Yo intentaba evitar que pisaran siembras ajenas por respeto al trabajo de otros, y más en tiempos de crisis.

Ovejas y piñas

Si les soy sincera, soy la típica urbanita: ir al cine, al centro comercial, arriesgar la vida en los semáforos, coger autobuses congestionados… Sí, me gusta eso y si llueve mejor porque no hay tanto insecto. Pero, claramente, no les iba a decir a mis decididas acompañantes (mi estima hacia ellas disminuía por momentos) que parecían cabras descarriadas y que una cafetería de Artajona nos esperaba con las puertas abiertas; sino que, como excusa, les expliqué que yo de pequeña ya había tenido la gran oportunidad de brincar entre pastos, esto es cierto, y que no era nada fuera de lo normal. No me hicieron caso y subieron monte arriba. Sí, es un pleonasmo, pero es que yo intentaba subir monte abajo. Al final las seguí, porque tenía la extraña sensación de que si no iba, me iba a perder una gran historia. Llegamos a un claro y ahí estaban. Las ovejas.

-¡Ojo con el perro!

-¡Cuida con el flash que se asustan!

-¿Y si el pastor se cabrea?

Los perros ni se inmutaron, las ovejas nos miraban atentas como preguntándose “¿Y éstas qué coño hacen aquí?”. Yo las miraba dándoles la razón. Y el pastor, lejos de enfadarse, vino al encuentro porro en mano, “¡Hola chicas!”. Ahí pasamos la mañana y mis amigas volvieron a recuperar su rango de “amigas”.

Zâhid, diecisiete años en Italia, dos de ellos entre rejas. Pastor de 800 ovejas y vendedor de droga. Marroquí y con menos dientes de lo normal. Lo único que quiere es que su jefe le consiga los papeles para poder volver a Marruecos y seguir vendiendo droga porque no tiene miedo y en el monte admite que se está volviendo loco.

Yo no busqué y encontré a Zâhid y mi historia, mientras que la policía le sigue la pista y no le localiza. Así que por favor, guárdenme el secreto.

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  1. Permítame la autora una frivolidad, antes de nada, cual es preguntarle si nada tendrá que ver su bonito y célebre apellido con su inicial aversión por el argumento de su columna, que le lleva, incluso, a renegar de sus “acompañantes”. Decididamente, no puede evitar encarar un guión sin esa “vena cómica” que forma parte de su persona. Probablemente tenga que sobreponerse a Vd. misma para narrarnos una tragedia. Me recuerda al abuelo materno de Alfonso Ussia, el brillante dramaturgo español, Pedro Muñoz Seca, al que desafiaron sus amigos a escribir un drama teatral y así encaró su famosa y excelente obra “La venganza de Don Mendo” que, dado su carácter, si no la conoce, se la recomiendo. Si repara dicha astracanada, comienza sus estrofas en serio pero es evidente que el autor no puede contenerse y se lanza por medio de retruécanos a toda una serie de situaciones cómicas. En cierto modo, así veo yo su estilo, resulta muy ameno y de fácil lectura. Mi felicitación.

    • No creo que reniegue de los pastores debido ni a mi apellido, al que tengo en gran estima, ni a ninguna otra causa; de lo que reniego es del campo en general, aunque una vez estoy allí siempre pienso en lo que me pierdo por, al fin y al cabo, mi fobia a los insectos (Acabo de hacer una confesión pública, que conste).
      Le tengo que dar la razón al decir que me voy muy fácilmente por la vía cómica, asunto que suele ser siempre el más complicado; pero cuando escribo algo más dramático suelo terminar con sentimentalismos que no me gustan nada; así que muchas gracias por el comentario.
      Por último, decirle que haciendo honor a su nombre, muchas gracias por iluminarme con obras que no he tenido el placer de leer y que sin duda haré.

  2. Gracias por las fotos Paula!

  3. Bien, Lychu!! Me ha gustado mucho.

    Dos apuntes: “Ribera navarra”, con minúscula; y cuidado con no abusar de los paréntesis. Uno está bien, pero varios ya no, pierden eficacia.

    El breve diálogo, creo, muy certero. El mejor párrafo, el del pastor.

    • Muchas gracias!he quitado uno, los otros dos los dejo, porque van en la misma línea ok?
      ánimo con tu cautiverio!!!

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