Son las palabras que llenan una hoja

Israel: un país

In Calamares en su tinta on 23 marzo 2010 at 18:17

Israel, hace poco más de un año, bombardeó Gaza porque Hamás había roto una tregua lanzando cohetes contra objetivos israelíes; también invadió la Franja por aire y por tierra. La guerra terminó el 18 de enero de 2009 tras veintidós días de enfrentamiento.  Ahora vuelve a suceder lo mismo: Hamás lanza un cohete e Israel responde con bombardeos. Dejando a un lado asentamientos, Obamas y Netanyahus, la historia se repite.

¿Por qué Israel se ha convertido en un país tan poco valorado?, ¿por qué hay un clima de antisemitismo generalizado?, ¿por qué la causa palestina provoca tantas simpatías? Puede que la razón sea que en menos de un mes murieron más de mil personas (las cuentas difieren entre las fuentes palestinas e israelíes, pero todos asumen que se superó el millar). Además, puede que sea porque de esas víctimas, el porcentaje de militares del Ejército [israelí] fue mínimo y el de civiles israelíes, nulo. También puede ser porque sabemos quién tiene las piedras y quién los tanques, quién tiene el apoyo de Estados Unidos y quién no. Y por eso, es natural al ser humano, hay un posicionamiento del lado del más débil. Seguramente la razón subyace en que no se comprende la respuesta desproporcionada de Israel. Pero todo en esta vida está a una escala de grises, el problema radica en que el conflicto en Gaza es negro oscuro: el acuerdo se torna imposible.

Ahora bien, en el otro frente los bombardeos masivos se justifican porque Hamás es un grupo terrorista y hay que defenderse. Porque los misiles israelíes no van dirigidos a hospitales, sino a los coches aparcados a su lado, repletos de armamento de Hamás. Porque cuando atacan un colegio se debe a que los terroristas están ahí primero disparando. Porque cuando muere un miembro de la Luna Roja suele ser causa de que los milicianos le han utilizado como escudo humano. O porque tienen que demostrar su fuerza ante el peligro, ya no sólo de Hamás, sino también de Hezbolá, de  Al Qaeda y de Irán. Recuerden que al final Goliat murió derrotado por la piedra de David.

Seguiremos viendo día tras día noticias sobre las crueldades del conflicto palestino-israelí porque los periódicos, en especial los de izquierdas, necesitan noticias sobre el Estado israelí –que no Estado judío–  igual que los países árabes necesitan que Gaza se mantenga como está para justificar de algún modo sus acciones. El panorama es negro, también,  porque se podrá hacer cambiar de parecer a muy poca gente. Puede que se necesite un poco más de información para ver las cosas más equitativamente, que no de forma  contraria, porque no hay excusa para, es verdad, la desproporción de los ataques contra Palestina. Algo más de información para valorar a un país que es líder en tecnología con el mayor porcentaje de ingenieros por habitante y líder en agricultura con sandías creciendo en el desierto; un país que ha tenido en su gobierno ministros árabes; un país en el que no todos son rabinos con kipá por la calle, un país en el que hay discotecas y un país al que va la Oreja de Van Gogh de concierto. Un país, al fin y al cabo, que es una de las pocas democracias de Oriente Próximo. Sólo por eso, habría que admirarlo, tan solo un poco.

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  1. Muy interesante. Precisamente no se puede ni debe olvidar que cayó sobre los hebreos la maldición bíblica de ser el pueblo perseguido y así lo es. Israel es un Estado Judío, el único en el mundo, rodeado de estados árabes y todos ellos, me atrevo a decir, antisemitas. La situación, permanente bélica, por la que atraviesa la ciudadanía, probablemente más occidental de la región, la propició la ONU, en 1947, tras de la 2ª Guerra Mundial, en la que dividió Palestina con tiralíneas, formando dos Estados, uno judío y uno árabe; al año siguiente, Israel se declaró independiente y, a partir de aquí, empezó “el baile” con uno y/o con otro, que no ha cesado, ni cesará, porque ninguno de los del entorno quiere ahí a los judios. Es un conflicto de muy difícil reparación.
    Por otra parte, los judíos son personas estoicas, acostumbradas a luchar por su permanencia y no se arredran fácilmente, prueba de ello es que mantienen en jaque a todos los de su entorno.
    Muy triste y dolorosa la situación de muerte y miseria que allí se vivie para los católicos por el trascendental significado que aquellas gentes y tierras tienen para su religión y la mía.
    Felicidades por la crónica.

  2. Lúcido, muy lúcido. ¿Lo mejor? El “todo en esta vida está a una escala de grises”. La prosa es sumamente fluida, pero lo sería aún más si no optaras por tanto párrafo, en mi opinión.

    Por lo demás, derrochas sapiencia y tino.

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