Son las palabras que llenan una hoja

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Carteles de 1.000 euros

In 600 on 28 abril 2010 at 1:32

Cuando se aprobó el Plan E (no encuentro en el teclado el tejadito de la “ñ” para que haga el nombre más auténtico), se puso una condición. Se pusieron muchas, pero una especial por tonta. Esa, requisito para que el Gobierno de España le diera dinero a los ayuntamientos que quisieran realizar obras de mejora, era que en cada una de ellas debía aparecer un cartel. Como esos que habréis visto por la calle. Yo no me dedico a la industria cartelera, y menos aún a trabajar con metales, tiempo hay en la vida para descubrir aficiones; pero he leído en periódicos económicos que el precio de cada cartel ronda los mil euros.

Muchas Comunidades Autónomas se acogieron al Plan E. Tantas, que el número total de proyectos en los municipios del país supera los 37.000. Algunas ciudades se han llevado un buen mordisco del fondo destinado a las obras municipales, por ejemplo Barcelona, que dobla a Madrid al contar en sus calles con más de 2.300 proyectos. Imagínense la ciudad de Barcelona plagada de pancartas metálicas en plan manifestación del Plan E (la “E” con tejadito). Contando con que esa ciudad es la segunda más grande del país, la situación se agrava en zonas pequeñas. Y ocurren cosas ridículas como la que visto hoy en la entrada al pueblo de Cizur Mayor (Navarra). Como en un sándwich de lechuga, dos carteles vigilaban los límites de un cuadrado en el que crecía hierba. En ellos, como en todos los carteles a los que obliga el plan, aparecía quién era el contratista, la duración de la obra y su importe. Amén, claro está, de una cabecera con tipografía estelar en la que se anuncia que todo el monario viene de los fondos del estado. Entre cartel y cartel había aire y cinco metros de hierba. Uno de ellos identificaba una obra de tres meses por un importe algo inferior a 400 mil euros. El otro DNI correspondía a una obra de tan sólo dos semanas y que, al ir en coche, no he podido ver de qué se trataba. Estando tan próximas una y otra operación de mejora urbana, ¿por qué no se ha utilizado el mismo cartel? Nos habría ahorrado 1.000 euros. Mejor dicho, ¿a qué viene todo el asunto de los carteles? Ya sabe el vecino, por el ruido de las excavadoras y el piqueteo del suelo, que se están haciendo obras. Qué importa si las ha promovido el Gobierno o no. Al fin y al cabo, el Estado no ha pagado aún el 100% del coste de cada una de ellas.

Los ciudadanos le ha dado la vuelta a la publicidad del plan de los carteles. Algunos escalan de noche los pilares de hormigón en los que se clavan las patas del letrero para pintar “ngaño” o “stafa” después de la E del logotipo. Si querían que nos enteráramos de quién llevaba el asunto, que se enteren de lo que pensamos. Y que se lea alto y claro. Aunque el nuevo uso, en útlimo término, vuelve a beneficiarle al Estado Central. Los ayuntamientos tienen que sacarle una foto al cartel y enviarla con muchos otros papeles antes de que el gobierno les devuelva el dinero que han adelantado. Las pintadas retrasan el envío de las fotos porque los municipios se ven obligados a borrarlas. Más de un alcalde se habrá reído de la edición ciudadana del cartel, pero al final se ve obligado a reeditar para cumplir con los requisistos de la foto. Cuando se destinan 40 millones de euros a carteles absurdos, es lógico que con ellos se pidan requisitos igual de tontos.

El sol es vida

In Tintarías on 27 abril 2010 at 18:12

“Hay madres que no comen para alimentar a sus hijos”. Así titulaba elmundo.es la noticia de que Jordi Bach va a regalar al pueblo haitiano cocinas solares. Y usted se preguntará: “¿quién es este alma caritativa?”. Ya se lo digo yo: “el director de la ONG Cesal en Haití”. ¿Que no lo conoce? Yo tampoco, pero créame que me gustaría conocerlo. Regalar cocinas solares a un país cuyos recursos económicos quedaron totalmente destruidos gracias al terremoto del pasado enero es una muestra de magnanimidad. Después de todo, en el Caribe lo que sobra es sol y ya es hora de comenzar con las energías renovables… “El sol es vida”, dice Jordi. Un buen lema… ¡Que se lo digan a Ícaro!

No sé si este plan sería de su propia cosecha o si necesitó ayuda para tan peliaguda ocurrencia, pero lo que sí sé es que sólo a una mente brillante se le puede ocurrir una cosa igual. Es casi tan ingenioso como regalar una flota de barcos a Bolivia y casi tan cruel como regalar una bicicleta a un niño que no tiene piernas.

Ayudar está muy bien y es deber de todos, pero semejante chorrada es un bofetón a los pobres haitianos. Quizás en unos años, cuando el país haya salido de esta, los europeos podamos exportar energías renovables. Pero tres meses después del terremoto lo que se necesita es reconstruir el país, alzar nuevas viviendas, sembrar los campos. Porque hoy la cocinita les servirá de muy poco y porque sólo su mantenimiento será un gasto que ni podrán ni querrán afrontar.

El mismo Jordi Bach cuenta en la página Web de su ONG, cesal.org, cuál es la situación actual del país: “En la mayoría de los cientos de abrigos repartidos por Puerto Príncipe, existe un gran hacinamiento de personas viviendo bajo plásticos o sábanas. Se están instalando servicios mínimos de agua y saneamiento (letrinas) en algunos de ellos. Muchos de estos abrigos están en zonas inundables. Muy poca gente tiene una tienda de campaña o duerme debajo de una estructura de madera que aguante las fuertes lluvias que empezarán en abril (ya ha llovido varios días). Ha aumentado el número de gente que pide en las calles, sobre todo niños. La ayuda humanitaria llega de forma clara en la ciudad, totalmente invadida por más de 800 ONGs. Por todos lados hay distribuciones de agua, comida, etc. El problema es que no son dirigidas a familias vulnerables, sino hechas de forma masiva. Mucha gente, la más vulnerable, los heridos, con problemas de movilidad, están teniendo problemas para acceder a esta ayuda humanitaria. Como era de esperar, ha nacido un comercio alrededor de la ayuda, en la reventa de productos”.

Y los españoles regalamos cocinas solares. Perdón, pero si hay madres que dejan de comer para alimentar a sus hijos, no creo que sea porque no tenían una cocinilla solar donde freír los manjares, sino porque precisamente el problema es que no hay ni piedras para comer. Uno de cada tres niños haitianos sufre desnutrición crónica, según el informe emitido en febrero por UNICEF. Aunque Jordi podría alegar que eso es porque no tienen cocinillas…

Lo cierto es que he decidido llamar a Jordi porque tengo un lavavajillas en casa que quizás venga bien para que los haitianos laven los cubiertos después de comer. A lo mejor usted tenga una plancha que quiera donar, para que los haitianos no vayan hechos unos guarros a llorar a sus muertos.

Los cuentos de Bibiana

In 600 on 27 abril 2010 at 14:22

Voy contra mi interés al confesarlo, pero me encanta escuchar a Bibiana Aído. La ministra de igualdad es un dechado de cultura y un derroche de sabiduría.  Cuando la escuché defender que los seres humanos, antes de ser humanos sólo son seres vivos, sus palabras acapararon mi atención y desde entonces, siempre que la veo en el telediario se me acelera el corazón.

Su última aparición en los medios ha sido causa de alegría para mí. Aído considera que los cuentos infantiles son machistas ya que reflejan una actitud pasiva por parte de las mujeres quienes generalmente esperan a que los príncipes las rescaten. Una observación harto aguda que me ha hecho replantearme mis principios y hacer una revisión sesuda de la posible influencia que estas historias puedan tener en las futuras generaciones.

Yo he crecido leyendo los cuentos tradicionales o, en su defecto, viendo las películas que sobre ellos se han hecho. Pero la clarividencia de Bibiana Aído me ha abierto los ojos y de ahora en adelante he decidido que  sólo leeré sus libros, y a mis hijos… Ah no, que no quiero ya tener hijos, porque eso es una clarísima muestra de sumisión y estupidez. Y de machismo.

No se vaya a confundir el lector pensando que detrás de este descubrimiento hay un afán por confundir a los niños. En absoluto. Lo que se busca es que los niños exploren su sexualidad sin ataduras ideológicas y que nadie les enseñe desde un principio los roles tradicionales que desarrollan los individuos que configuran la sociedad.

Por este motivo el otro día le pedí a mi hermana ser yo quien le leyera el cuento a mi sobrina. En realidad no lo leí, sino que basé mi historia en la Cenicienta tradicional. Comparto con ustedes sólo el comienzo. “La Cenicienta es una mujer, que se siente mujer y además nació mujer. Por eso se lleva genial con sus hermanastras y madrastra, porque todas son mujeres y no hay hombres, que son los que generalmente siembran las discordia diciéndoles qué hacer. De hecho, la muerte del padre solventó esas pequeñas rencillas que antes las separaban. Estas cuatro mujeres son gente limpia, aunque no por ello despreciaban a los guarros, que también les caían bien, y de hecho con frecuencia les invitaban a casa.  Pero como ellas eran limpias, por decisión propia y sin que nadie se lo impusiera, deseaban mantener la casa en orden. Les gusta el orden y limpian porque les sale de las narices. Bueno, no limpian todas, sino sólo Cenicienta porque así lo acordaron en las reuniones de deliberación democrática a la que acudieron para decidir qué hacer con el polvo y demás roña que se acumulaba por la casa. Cenicienta no pidió ser ella la que limpiaba, porque sabía no es bueno imponerse y hacer siempre todo. Así pues, primero pensaron en contratar a un par de hombres que les echaran una mano. Y cuando digo hombres me refiero no sólo a los que nacieron hombres, sino también aquellos que nacieron mujeres o neutros y ahora se sienten hombres. Sin embargo, la Cenicienta se percató de que no necesitaban ayuda porque las mujeres  son capaces de limpiar su propia casa. Llamar a cualquier hombre sería, además de una pérdida de dinero en tiempos de crisis, una muestra de debilidad…”.

Muestra de debilidad mental ministra Aído.

Santos y libros

In Calamares en su tinta on 25 abril 2010 at 16:36

El viernes fue el Día del Libro y me gusta la tradición catalana de regalar libros y flores, más por los primeros que por las segundas, la verdad. Como aquí, en Pamplona, y en el resto de España la costumbre no está arraigada, me iba a quedar sin libro incluso después de intentar convencer a mis compañeras de piso para que me compraran uno, por eso del detalle. No hubo suerte, pero, casualidades de la vida, un profesor de la universidad decidió sortear algunos ejemplares en tan señalada fecha, con la suerte de que terminé la jornada con un nuevo volumen en mi estantería. Misión cumplida.

Sin embargo, tengo el corazón dividido, o más bien extrañado: veía el pasado viernes en los telediarios imágenes de ingentes masas de gente paseando por la Rambla de Barcelona, donde autores de los best sellers del año se ingresan unos cuantos euros más y los autores de los worst sellers intentan hacerse un hueco a precios demasiado bajos. Tras la noticia, se retransmitieron reportajes sobre Cervantes y Shakespeare como manda la tradición en recuerdo del día de sus muertes; además, este año se ha colado Miguel Hernández para celebrar el que hubiera sido su cien cumpleaños. Después de todo esto, se pasaba a comentar cómo estaba transcurriendo la Feria de Abril, con uno de esos reportajes tan típicos de “la otra cara de la Feria” sobre los verdaderos currantes: camareros, cocineros, electricistas y los grandes protagonistas: los basureros que cada día recogen toneladas de mierda del recinto del Real de la Feria de Sevilla.

Digo que tengo el corazón extrañado porque entre tanta celebración, esperé ansiosa la noticia sobre las celebraciones en Zaragoza o en Huesca o, incluso, en Teruel… pero nunca llegó. ¿Por qué lo esperaba? Porque el 23 de abril es el Día de San Jorge, patrón de Aragón desde el siglo XV. Una leve referencia al santo cristiano, algún apunte sobre sus apariciones en las batallas a Sancho Ramírez de Aragón, o simplemente la leyenda de San Jorge y el dragón. Nada.

Así que escribo esto únicamente para recordar que todo viene de algún sitio, siempre hay un principio del que todo surge, y en este caso, San Jorge llegó antes que el Quijote y el Día de Aragón antes que el Día del Libro. Un pequeño recordatorio de la historia de España. Sin más. Y como no me quiero enfadar más, que estamos a domingo y quiero terminar bien la semana y empezar mejor la que llega, lo voy a dejar aquí sin dejarme llevar por sentimientos escondidos sobre los enfrentamientos entre Aragón y Cataluña. Sólo un par de apuntes, de forma anecdótica nada más: si ponen en Google Corona catalano-aragonesa, el buscador inteligente remite directamente a Corona de Aragón, sin aquello de quizás quiso decir, y lo mismo ocurre si intentan buscar Jaume I de Cataluña porque la primera opción será Jaime I de Aragón. Y para terminar, me apetece contar que esta mañana Arturo Pérez Reverte me ha recordado en su Patente de Corso que la bandera de España viene de las barras de la bandera de la Corona de Aragón. Ya está, reitero que no es por crear polémica, simplemente es para mantener enterados a los lectores.

Cuentistas

In 600 on 20 abril 2010 at 19:37

Imagino que una tarde quedaron para tomar un café y decidieron que las mujeres habían tenido un papel demasiado pasivo durante la historia de la humanidad y terminaron escribiendo Educando en la Igualdad, un programa de FETE-UGT con la colaboración del Instituto de la Mujer y, cómo no, del Ministerio de Igualdad. Una lectura muy recomendable para quienes quieran reírse un rato; sin embargo, hay un requisito vital: no es apto para ignorantes y majaderos, no vaya a ser que se lo crean.

La última iniciativa con gran éxito en Andalucía y Extremadura es reinventar los cuentos infantiles populares porque tratan a las doncellas de forma poco igualitaria. ¿Qué derecho tiene esta gente para cambiar las obras literarias? Ninguno, pero en ello están: la meta es eliminar los mitos del príncipe azul y de la media naranja ya que presentan a la mujer como un ser necesitado del hombre, un ser inacabado. Que lo es, de hecho; pero ésta es otra cuestión con tintes metafísicos que los arriba citados nunca entenderían, visto lo visto.

Una opción para sus fines podría haber sido relegar las fábulas al olvido en pos de nuevos cuentos brillantes; pero, como no se ven capaces de hacer una proeza semejante (menos mal), han decidido cambiarlos al estilo siglo XXI. Ya existe alguna versión que no he leído. Ni ganas. Parece ser que la Bella Durmiente termina fugándose en moto… Imagino que la cosa será algo así: en ningún caso Blancanieves limpiará la casa y hará la comida para los siete personajes limitadamente reducidos en vertical (cuatro mujeres y tres hombres) porque eso podría desencadenar una ola de violencia doméstica que nadie está dispuesto a tolerar. Además, dichos seres reducidos se quedarán en el hogar, de huelga, pidiendo mejoras laborales porque les parecerá abusivo el tiempo que invierten en la mina. Por otro lado, el vestido de fiesta de Cenicienta no será azul (porque huele a conservadurismo), sino que lo teñirán con algo mucho más jovial… Se me ocurre: ¿una falda roja, con un corsé amarillo y un chal morado, quizá? Y Caperucita Roja, que esta vez sí que se podría salvar por aquello del color, llegará a casa de su abuela sin problemas para que ésta le cuente batallitas de la infancia y le inculque todos los males de la derecha española; y nada de lobos, que están en peligro de extinción; no nos vayamos a arriesgar a que los niños salgan al bosque, cual cazadores, a pegar tiros a todo ser viviente que se encuentren.

Pero claro, si en la más tierna infancia les cuentan estas nuevas historias, cuando crezcan no entenderán nada. Por lo que adaptarán también La Regenta: Ana Ozores no necesitará buscarse a sí misma porque tendrá una identidad femenina claramente definida y no le hará falta ningún hombre a su alrededor para completarse como persona porque ahora, queridos amigos, ¡no se precisa un hombre para ser madre! ¡Viva! La obra se basará en cómo intenta convertirse en escritora, lo conseguirá y será afamada y vitoreada por todos los hombres y todas las mujeres de la época. En El Quijote liquidarán a Dulcinea porque eso de que todo hidalgo tenga a una dama en su corazón está pasado de moda; sólo con Sancho le sobra y le basta. O más aún, Sancho será una mujer llamada Sancha o un homosexual o un transexual o algo así, seguro.

En esas estamos, consiguiendo que los estudiantes, futuro de España, pongan cara de susto cuando les hablen de los Hermanos Grimm, de Perrault, de Clarín o de Cervantes; aquellos misóginos, anticuados, machistas y degenerados escritores.

Velar por los muertos

In 600 on 20 abril 2010 at 16:42

Hace un par de años se habilitó en Pamplona una pequeña capilla para rezar a cualquier hora del día. Porque la Iglesia se adapta a los tiempos modernos, San Ignacio ofrece un rincón de su edificio para rezarle al sacramento 24/7. Pocos establecimientos se portan tan bien con sus feligreses. Quienes no proceden tan bien son los mismos consumidores. Si sólo se acercaran un día, a las tres de la madrugada, a esa pequeña cripta, les aseguro que tendrían más fe y actuarían de mejor manera. En la puerta de entrada suele haber un mendigo flacucho y moreno. Después de custodiar la puerta principal de la iglesia de San Ignacio en horario de misas, cae en los peldaños que hay a las puertas de la capilla. Muchas veces se queda dormido. Y mientras la cabeza le da tumbos entre el hueco de sus brazos que apoya en las rodillas, algunas personas le dejan dinero en la mano medio cerrada. Como si supiera qué tiene entre manos, aun dormido no las suelta. En una ocasión, eran días de Navidad, un joven le apretó en la palma un billete de 20 euros. Esa vez estaba despierto, y tanto más feliz. Cuando no encuentra colillas casi gastadas, pide cigarrillos. A mí, porque soy igual de lista y fumo, me ha sacado más de uno. Siempre con una sonrisa. Por eso siempre vuelvo a darle otro. Detrás del mendigo, las puertas están siempre abiertas. Dentro, donde además de pasar los ángeles se quedan, hay un silencio infinito que a veces se rompe por el crujir de la madera y el movimiento de las cosas a las que les da por moverse cuando no hay ruido. La capilla es pequeña y tendrá una docena de bancos, pero el retablo es inmenso. San Ignacio de Loyola intenta escaparse del centro. En la mano lleva un ostensorio de plata que muestra a los penitentes como diciendo “¡Adóralo!”. Casi bajo sus brazos, en el altar, se yergue la custodia que guarda al mismo Jesucristo, con dos velas a su derecha y dos más a la izquierda y con veladores al frente. En horas de madrugada, suele haber más lucecitas que alumbrados. Lo normal, en un país que pierde la fe tan rápido como gana kilos, sería que los pocos creyentes lo fueran mucho. En la España el siglo XVI, los alumbrados eran las personas que se entregaban a Dios a través de la oración. Era tanta la que hacían que no sentían necesidad de practicar los sacramentos u obras buenas. Se sentían libres de pecado.

Cada día que pasa hay menos irradiados por la Religión Católica, pero acuérdense de que empezaron siendo 12. Hoy por hoy, el sitio en el que más personas se juntan para hacer oración son los funerales. Todo el mundo, incrédulo o creyente, muere y muchos de esos finales acaban con la duda del más allá. Quienes van a velar a los muertos tienen su manera de pensar, pero también de creer o hablarle a Dios. En todos los países ocurre que se va a funerales no tanto para velar a los muertos como para estar, apoyar a la familia del difunto, charlar con los amigos. Y en España se toma, como debe ser, un pincho tras la ceremonia, que es católica más por costumbre que por creencias. Tras la muerte de Lech Kaczynski, varios polacos se reunieron en el seminario de Pamplona para despedirse de su presidente. Polonia, el país más católico, donde nació el anterior Papa y adonde se dirigen una treintena de rezos más que se proclaman fuera de sus fronteras.

Furia de espectadores

In 600 on 16 abril 2010 at 1:45

Iría al cine todas las semanas si no cobraran la entrada a siete euros. Aunque no sea nada nuevo, el cine siempre me impresiona, sobre todo el respetuoso tamaño que cobran las escenas en esas pantallas. Además, cuando estoy sentada en la butaca, entonces, me doy cuenta de que las películas son otra forma de hacer arte. Hace poco viajé a Londres y tuve la suerte de ver Alicia en el País de las Maravillas en versión original y en la pantalla más grande de toda Inglaterra. Me costó todo: encontrar el sitio, cenar, esperar, ir hasta allá, la entrada de 15 libras…pero mereció la pena haber asistido a la producción de Tim Burton en 3D, y en idioma original. Cuando vale la pena, vale también el dinero que se paga. Lo que no aguanto son los timos cinematográficos. Este sábado acompañé a un amigo que se a ver Furia de titanes. En 1981, la Metro-Goldwyn-Mayer lanzó la versión original con el mismo título. Hoy, sin lugar a dudas, aburriría a los mismos habitantes del Hades, pero en su tiempo supuso un gran esfuerzo desde el punto de vista de los efectos. Mi amigo iba a apretarme el bolsillo engañándome con las bondades que iba a tener la nueva versión, producida en años de apogeo tecnológico y murgas del estilo.

Excepto cuatro personajes, ningún actor superaba el aspecto que se tiene a los 30 años y los dioses no se parecían a las esculturas de la Grecia Clásica. Zeus tenía barbas judías, sin una sola cana, y su disfraz metálico recordaba a El hombre de hojalata. A su lado, dioses mudos hacían el difícil papel de quedarse quietos como estatuas encima de unos discos volantes. Entre ellos, sobresalían montañas y nubes del maqueta Tierra y, pisando las colinas, paseaba Hades cabreado. La escena de los dioses era de todo menos celestial; en armonía con el panorama que había abajo, en la Tierra. Perseo está siempre serio. Semidios, rechaza la ayuda de su padre Zeus porque él, sólo con los medios de un hombre, salvará al pueblo de la ira de los dioses. Ese desprecio lo hace de boquilla, porque al final les salva con la espada que le envía su padre Zeus, la moneda que él le regala, el Pegaso que le manda desde el cielo… Sin embargo, quienes le acompañan le felicitan como si Zeus no contara.

De todas formas, a pesar de los señores con careta de árbol, falsos como Perseo; a pesar de las tres Grayas, esas brujas que se pasan el ojo y que para esta película se han dado innumerables cabezazos contra una alcantarilla; a pesar de que la trama sea en muchos momentos tan aburrida como la versión de hace 29 años y el final se despache en un par de minutos; a pesar de todo lo malo, lo peor es el guión. Uno no entiende el mito porque no hay un hilo conductor. Desde el principio de la película, de la conversación entre Perseo y su padre adoptivo, se insiste en la necesidad de ponerles freno a los dioses. Esa conversación, únicas palabras que se escuchan en el trailer, es el eje en una película que se basa en un mito milenario. Sólo esa idea; y ni siquiera es brillante. Todos odian a los dioses, pero el espectador nunca sabe bien por qué. Hércules, la película de Disney, lo explica mucho mejor que esta nueva producción de la Warner. Una historia infectada de defectos especiales. Ni la Warner es Disney, ni Louis Terrier se parece a Tim Burton. Interpretar bien un texto también es arte.

SEÍSMO TERRORISTA

In 600 on 7 abril 2010 at 18:24

Hace poco, una cadena de terremotos sacudió la tierra. Y las réplicas de aquellos temblores se han personificado ahora en los terroristas. Males y malos ha habido siempre. Lo que no suele pasar es que, después de un golpe fuerte, vengan otros del mismo calibre. O de parecido. Tres días después de que el pamplonés Joseba, apellidado Fernández y –no nos confundamos- Aspurz, liquidara en París a un gendarme de 53 años, un cohete de Hamas se llevó por delante a un tipo tailandés que andaba por Israel, quién sabe si de vacaciones. Ayer se recreó en Moscú el cuarto 11M de la capital rusa. Esta vez, dos viudas negras hechas bomba se hicieron estallar en la línea roja del metro a primera hora de la mañana. Acabaron con 39 personas, si las cuentas están ya fijadas. Y no hemos acabado.

Estados Unidos está en alerta naranja por terrorismo, no sólo por lo acontecido en Rusia. El gobierno de Obama también está amenazado por terroristas paisanos. Aunque algunos bastante paletos, hagamos justicia. Esos grupos son milicias radicales que se enfrentan al gobierno estatal y que existen en el país desde siempre. Este fin de semana, agentes de gorra, café y donut arrestaron a ocho miembros de Hutaree, milicia radical cristiana que perpetraba un atentado. En sus planes frustrados, se proponían matar a un policía para luego boicotear su funeral. Su estrategia, con David B. Stone a la cabeza, consistía en matar a un soldado raso del gobierno como polvorín para declararle la guerra al Estado Central. Con la brillantez de sus botas de soldado, el señor Stone urdió un plan de provocación al que pretendía que se sumaran, no solo miembros de la milicia, sino ciudadanos estadounidenses dispuestos a establecer un nuevo orden mundial. Pero qué se le va a hacer, el FBI les detuvo durante varias redadas en los estados de Ohio, Michigan e Indiana. Nueve acusados, entre ellos, el cabecilla de la banda, su mujer y sus dos hijos. La familia Stone es guerrillera al completo. Como el resto de miembros, guerrilleros y fanáticos. Viéndolos corretear entre los bosques, Hutaree parece una extremidad mutilada de las FARC. En su página web hay un vídeo en el que salen vestidos de verde soldado, con el escudo de la milicia cosido en el hombro izquierdo. Alguno graba mientras los demás aparecen disparando detrás de un coche cochambroso, emergiendo de hierba alta o lanzándose al suelo ante una explosión simulada con una bomba de humo. También reptan y corren entre los árboles con el fusil por delante. Y es que, como dicen, tienen que estar preparados para defender el testimonio de Cristo en la batalla final. Dicen los pazguatos que su doctrina se basa en la fe y en muchos testimonios de Jesucristo. Insisten en que hay que creer en sus palabras y, como periodistas contrastando información, citan la Epístola a los hebreos, el evangelio de S. Mateo y al pobre Pedro; me gustaría saber qué opina su sucesor de esos tipos. Bastante murga están dándole a la Santa Sede. El caso es que la milicia se ha tragado hasta las trancas la profecía del papa negro, sustituyendo –como haría cualquier película hollywoodiense- al Papa por el presidente de los Estados Unidos. Así, Hutaree se suma con eso al Apocalipsis de Green Peace y el holocausto de las especies o a quienes se esconden en búnkeres cuando hay algún eclipse. Defenderse y defender versículos ante el fin del mundo, esta vez con metralletas. Para dar más lástima. Resulta penoso que, más que equivocados, muchos terroristas lo sean por defender motivos religiosos.

Homocolegiomayorización

In 600 on 1 abril 2010 at 11:55

Rebeldes contra la igualdad” titulaba ELPAÍS un reportaje el pasado 25 de marzo, el subtítulo rezaba: “La protesta contra la conversión en mixtos de colegios mayores retrata a un sector posadolescente aferrado a lo tradicional – Ritos sexistas perduran entre jóvenes”. Miren, lo que me faltaba por oír. Decidí que no iba a seguir leyendo, pero lo hice. Y me enfadé más.

En el reportaje se recuerda cómo hace cuarenta o cincuenta años se veían chicas que intentaban colarse en habitaciones de chicos “en la oscuridad de la noche”. Eso era divertido y emocionante porque estaba prohibido. Ahora ya no existe el veto, pero sigue siendo igual de escalofriante colarte en la habitación de un chico… y más, si no puedes hacerlo; y espero que dentro de otros cien años siga pasando, porque es una de las mejores experiencias universitarias que existen. Puede que ésta sea una de las causas para mantener la separación: el deseo de saltarse la norma. Pero repito que ahora ya no hay restricciones. Y que conste que es totalmente admisible la opinión de quien vive mezclado, son dos formas de verlo: diferentes pareceres, igual legitimidad.

Hay frases para la posteridad, y sigo con el reportajillo, como: “Estos centros son el último reducto de un modelo segregador” o “Los chicos están acostumbrados a hacer uso de estas libertades, pero se niegan a normalizar la convivencia”. El problema es no darse cuenta que la convivencia está perfectamente normalizada y no hay que forzar la situación porque la Complutense esté en crisis y tenga que ahorrar de donde sea. También me quedo con una gran cita del director del Instituto de la Juventud, Gabriel Alconchel: “Es curioso, porque han vivido en democracia y reivindican comportamientos del pasado sin planteárselos, más bien como rechazo a los cambios que se están produciendo en la sociedad”, y hablaba de un supuesto “posmachismo”. Bendita ignorancia. Maldita, en este caso.

¿Causas para vivir en un colegio mayor unisex? Bajar a desayunar como te dé la gana; y sí, esto es importante, es cómodo y es la forma de empezar el día. Poder tener secretos con el chico o chica que te gusta. Contar con el número de amigas que se podría esperar; y no me digan que no, que las mujeres somos muy perras cuando queremos y con chicos de por medio, no todo es laralá, lerelé, qué amiguitas que somos. Sin embargo, esto se vuelve mucho más duro cuando se da en el cambio, es decir, no es lo mismo comenzar en un colegio mixto, que cambiar a un colegio mixto. Sí. Tradición. Y muchas tradiciones no son malas, que nos estamos volviendo locos en esto de la generalización: ya no se puede gritar a un niño, no se puede contar un chiste machista y ya no se puede decir que prefieres vivir sólo con chicas porque esta sociedad te tacha de delincuente, maltratador o conservador-sexista-segregador. Que no, que los extremos nunca fueron buenos y que hay un lío de conceptos que no nos aclaramos.

Se está hablando de un ataque a la igualdad. Por favor, ¡qué igualdad? Si no se está respetando el deseo de vivir como uno quiera en el siglo XXI, si se está insultando a los que expresan una opinión, si se está obligando a cambiar una tradición que funciona de maravilla. Háblenme de igualdad cuando empiecen a verla como lo que es: principio que reconoce a todos los ciudadanos la capacidad para los mismos derechos. En cristiano: métanse la igualdad por dónde les quepa y dejen de ser tan intolerantes con los universitarios. Y universitarias.

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