Son las palabras que llenan una hoja

Furia de espectadores

In 600 on 16 abril 2010 at 1:45

Iría al cine todas las semanas si no cobraran la entrada a siete euros. Aunque no sea nada nuevo, el cine siempre me impresiona, sobre todo el respetuoso tamaño que cobran las escenas en esas pantallas. Además, cuando estoy sentada en la butaca, entonces, me doy cuenta de que las películas son otra forma de hacer arte. Hace poco viajé a Londres y tuve la suerte de ver Alicia en el País de las Maravillas en versión original y en la pantalla más grande de toda Inglaterra. Me costó todo: encontrar el sitio, cenar, esperar, ir hasta allá, la entrada de 15 libras…pero mereció la pena haber asistido a la producción de Tim Burton en 3D, y en idioma original. Cuando vale la pena, vale también el dinero que se paga. Lo que no aguanto son los timos cinematográficos. Este sábado acompañé a un amigo que se a ver Furia de titanes. En 1981, la Metro-Goldwyn-Mayer lanzó la versión original con el mismo título. Hoy, sin lugar a dudas, aburriría a los mismos habitantes del Hades, pero en su tiempo supuso un gran esfuerzo desde el punto de vista de los efectos. Mi amigo iba a apretarme el bolsillo engañándome con las bondades que iba a tener la nueva versión, producida en años de apogeo tecnológico y murgas del estilo.

Excepto cuatro personajes, ningún actor superaba el aspecto que se tiene a los 30 años y los dioses no se parecían a las esculturas de la Grecia Clásica. Zeus tenía barbas judías, sin una sola cana, y su disfraz metálico recordaba a El hombre de hojalata. A su lado, dioses mudos hacían el difícil papel de quedarse quietos como estatuas encima de unos discos volantes. Entre ellos, sobresalían montañas y nubes del maqueta Tierra y, pisando las colinas, paseaba Hades cabreado. La escena de los dioses era de todo menos celestial; en armonía con el panorama que había abajo, en la Tierra. Perseo está siempre serio. Semidios, rechaza la ayuda de su padre Zeus porque él, sólo con los medios de un hombre, salvará al pueblo de la ira de los dioses. Ese desprecio lo hace de boquilla, porque al final les salva con la espada que le envía su padre Zeus, la moneda que él le regala, el Pegaso que le manda desde el cielo… Sin embargo, quienes le acompañan le felicitan como si Zeus no contara.

De todas formas, a pesar de los señores con careta de árbol, falsos como Perseo; a pesar de las tres Grayas, esas brujas que se pasan el ojo y que para esta película se han dado innumerables cabezazos contra una alcantarilla; a pesar de que la trama sea en muchos momentos tan aburrida como la versión de hace 29 años y el final se despache en un par de minutos; a pesar de todo lo malo, lo peor es el guión. Uno no entiende el mito porque no hay un hilo conductor. Desde el principio de la película, de la conversación entre Perseo y su padre adoptivo, se insiste en la necesidad de ponerles freno a los dioses. Esa conversación, únicas palabras que se escuchan en el trailer, es el eje en una película que se basa en un mito milenario. Sólo esa idea; y ni siquiera es brillante. Todos odian a los dioses, pero el espectador nunca sabe bien por qué. Hércules, la película de Disney, lo explica mucho mejor que esta nueva producción de la Warner. Una historia infectada de defectos especiales. Ni la Warner es Disney, ni Louis Terrier se parece a Tim Burton. Interpretar bien un texto también es arte.

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  1. Ya te he leído. Has de cuidar un poquito la edición del texto, Paula. Como siempre, está muy bien escrito y queda clara la idea del cine como arte y el oprobio que supone la exhibición de pastiches confeccionados con tanto presupuesto, como mal gusto. Una confesión: En mi tierna infancia fui a ver al cine esa primera Furia de Titanes. Fue la primera vez que iba al cine sin mis padres. Me llevó mi tío Jesús, hermano pequeño de mi madre. Una auténtica experiencia: todavía recuerdo con toda viveza la cabellera de Medusa. Para mí, esta película fue mi primer acceso al cine como gran fantasía a la vez que gran realidad. Buen fin de semana!

    • Te aseguro, José Antonio, que si la viste de pequeño no la vayas a ver de mayor. Por dos motivos: no te descubrirá nada nuevo y, posiblemente, te cambie un concepto que como veo albergas con entusiasmo. Una cosa: no he entendido bien lo de la edición del texto, ¿los fallos que ha descubierto Guillermo, quizá? Muchas gracias.

  2. Curiosa e interesante columna. Hacia el final del primer párrafo, supongo que quieres decir “aburriría”, y no “aburría”; y antes de tu mención de “El hombre de hojalata”, convendría poner la preposición “a”. Por lo demás, tema bien abordado, con mesura, pero también con la debida contundencia.

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