Son las palabras que llenan una hoja

Cuentistas

In 600 on 20 abril 2010 at 19:37

Imagino que una tarde quedaron para tomar un café y decidieron que las mujeres habían tenido un papel demasiado pasivo durante la historia de la humanidad y terminaron escribiendo Educando en la Igualdad, un programa de FETE-UGT con la colaboración del Instituto de la Mujer y, cómo no, del Ministerio de Igualdad. Una lectura muy recomendable para quienes quieran reírse un rato; sin embargo, hay un requisito vital: no es apto para ignorantes y majaderos, no vaya a ser que se lo crean.

La última iniciativa con gran éxito en Andalucía y Extremadura es reinventar los cuentos infantiles populares porque tratan a las doncellas de forma poco igualitaria. ¿Qué derecho tiene esta gente para cambiar las obras literarias? Ninguno, pero en ello están: la meta es eliminar los mitos del príncipe azul y de la media naranja ya que presentan a la mujer como un ser necesitado del hombre, un ser inacabado. Que lo es, de hecho; pero ésta es otra cuestión con tintes metafísicos que los arriba citados nunca entenderían, visto lo visto.

Una opción para sus fines podría haber sido relegar las fábulas al olvido en pos de nuevos cuentos brillantes; pero, como no se ven capaces de hacer una proeza semejante (menos mal), han decidido cambiarlos al estilo siglo XXI. Ya existe alguna versión que no he leído. Ni ganas. Parece ser que la Bella Durmiente termina fugándose en moto… Imagino que la cosa será algo así: en ningún caso Blancanieves limpiará la casa y hará la comida para los siete personajes limitadamente reducidos en vertical (cuatro mujeres y tres hombres) porque eso podría desencadenar una ola de violencia doméstica que nadie está dispuesto a tolerar. Además, dichos seres reducidos se quedarán en el hogar, de huelga, pidiendo mejoras laborales porque les parecerá abusivo el tiempo que invierten en la mina. Por otro lado, el vestido de fiesta de Cenicienta no será azul (porque huele a conservadurismo), sino que lo teñirán con algo mucho más jovial… Se me ocurre: ¿una falda roja, con un corsé amarillo y un chal morado, quizá? Y Caperucita Roja, que esta vez sí que se podría salvar por aquello del color, llegará a casa de su abuela sin problemas para que ésta le cuente batallitas de la infancia y le inculque todos los males de la derecha española; y nada de lobos, que están en peligro de extinción; no nos vayamos a arriesgar a que los niños salgan al bosque, cual cazadores, a pegar tiros a todo ser viviente que se encuentren.

Pero claro, si en la más tierna infancia les cuentan estas nuevas historias, cuando crezcan no entenderán nada. Por lo que adaptarán también La Regenta: Ana Ozores no necesitará buscarse a sí misma porque tendrá una identidad femenina claramente definida y no le hará falta ningún hombre a su alrededor para completarse como persona porque ahora, queridos amigos, ¡no se precisa un hombre para ser madre! ¡Viva! La obra se basará en cómo intenta convertirse en escritora, lo conseguirá y será afamada y vitoreada por todos los hombres y todas las mujeres de la época. En El Quijote liquidarán a Dulcinea porque eso de que todo hidalgo tenga a una dama en su corazón está pasado de moda; sólo con Sancho le sobra y le basta. O más aún, Sancho será una mujer llamada Sancha o un homosexual o un transexual o algo así, seguro.

En esas estamos, consiguiendo que los estudiantes, futuro de España, pongan cara de susto cuando les hablen de los Hermanos Grimm, de Perrault, de Clarín o de Cervantes; aquellos misóginos, anticuados, machistas y degenerados escritores.

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  1. Mucho mejor, lo digo con toda la seriedad que no tengo, mucho mejor que la columna de Arturo Pérez Reverte con el mismo tema, del 30 de mayo de 2010.

  2. Empiezas muy bien, y, como dice José Antonio, vas ganando y agilidad renglón tras renglón. También transmites con tino lo encendida que te pone el tema. Ironías y ejemplos bien dosificados, en mi opinión. ¡Bien, Lychu!

  3. Sencillamente genial. El relato va ganando intensidad hasta llegar al mito español por excelencia. Aunque me pregunto si el último párrafo es necesario. Me quedaría con sanch@ (jajaja).

    • Pues sí, tienes toda la razón con el último párrafo, pero es que así llegaba hasta las 600
      Creo que ampliaremos esta columna con las nuevas versiones de los cuentos, pero a nuestro modo… Ya comunicaremos las novedades

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