Son las palabras que llenan una hoja

Mis errores

In 600 on 12 julio 2011 at 16:44

De saber que todo el mundo se equivoca a experimentar que uno mismo lo ha hecho, hay una lección; que yo acabo de recibir por primera vez. Lo digo sin orgullo. Porque no es lo mismo equivocarse en aspectos donde se es un profesional de la vida, que en otros en los que uno se encuentra sumergido en condición de novato. Así, se pueden tener errores como hija o como periodista. Yo acabo de estrenarme en estos últimos. Y lo he hecho con un traje de gala.

Ahora hace ya unos días de eso. Me ocurre con frecuencia empezar un escrito y acabarlo semanas más tarde, como hago con todas las cosas.

Pero el fallo persiste. Aún podéis leerlo en la web, ese lugar eterno donde se medio esconden nuestros orgullos y humillaciones. Para facilitaros el trabajo, os remito a mi metedura de pata pinchando aquí, como se aventuran a decir los más anticuados paletos, con todo mi resprecio.

El tema comenzó como de costumbre. ‘Elena –mi jefa, le digo- me consta que hay una fuga grande en una calle importante y que los vecinos no tienen agua –ella me mira como esperando a que escupa un sapo- y he pensado, bueno… que podría ir a ver qué pasa, de quién es el problema –y esas 5 uvedobles que se repiten en el Periodismo como un condimento’. Ella me dice que sí, para no perder el hábito.

Salgo a la calle. Me planto en los portales. Engancho al primero que pasa, al segundo, al tercero. Pregunto y pregunto dando eso tan feo que dicen, y vuelvo al rato. Al día siguiente. Al otro. Llamo, llamo y llamo, en fea cadena y, cuando se me ha deshinchado la vena, vuelvo a la redacción para escupir los sapos por los dedos e irme intranquila a casa.

El día que me equivoqué, el primer día de una babilónica escalera, le sucedió a mi reportaje lo mismo que al conejo en la chistera. A la hora del segundo café del día desapareció del podio donde lo habían colocado. En su lugar, en vez de un ramo de flores, salió en portada una rectificación.

Me preocupé. A pesar de que digan que rectificar es de sabios y de que haya estudiado Filosofía. Sobre todo, de la acusación particular: el poco rigor informativo de mis sapos. ‘Vaya –pensé o exclamé o dije, si no me acuerdo ni de cuántos años tengo- vaya’.

Releí la noticia y con ella le di eso tan horrible a gente con criterio. Mi defensa: ‘Ya explicas que el problema no es suyo –de quienes pidieron que anduviéramos como los cangrejos- si bien –mis defensores siempre se andan con reservas- el titular es desacertado’. Ahora mismo no recuerdo si esa defensa fue la que yo me hice o la que alegaron mis abogados, cómo voy a saberlo si hay veces que se me olvida poner el agua en la cafetera.

Bajé la cabeza después de que el diario se quitara el cinturón ante la audiencia. Me preocupé más de un día. Quizá dos, hasta darme a mí misma el adjetivo. Pero mi primer error, uno de esos que llevan ‘h’, como diría Alvira, me sirve para entender dos cosas. (En todo lo malo puede hurgarse lo menos malo).

Una, que éste es sólo el primero de una metralleta de sapos que siempre hay que disparar con rigor informativo. Y otra más; que se puede hacer algo de sabios también cuando no es necesario. Cuando hay quienes llaman así a un croar que les molesta solo cuando se le pone delante un micrófono.

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  1. He leído ambos textos, la columna de 600, que lleva fecha de 12 de julio, y la supuesta rectificacióndel Diario de Navarra, que no es tal, datada el 17 de junio, prácticamente un mes entre los dos articulitos. Mi primera impresión es, en efecto, la autora es novata en las lides periodísticas, pero honrada, que, al fin y al cabo, es lo que cuenta para la vida. Adviértase, si la autora fuera comentarista político recordaría aquello de los brotes verdes, champions ligue, la tierra es del viento, ¿crisis? ¡antipatriota!, y un largo peregrinar de estupideces que en absoluto han sonrojado al Imbécil. De otra manera nos habría ido si el Alelado, a la primera, hubiera reconocido humildemente haberse equivocado. No creo, sin embargo, en error alguno toda vez que fueron operarios de la que denominamos Mancomunidad (en realidad, “Servicios de la Comarca de Pamplona, S.A.”) los que repararon la avería; allí estaban con sus monos de trabajo y maquinaria identificada su procedencia laboral. Quien puede ser tan ingenuo de creerse que teniendo una fuga en su casa vayan a aprestarse diligentemente los empleados de la Mancomunidad a solucionársela. Esto no se lo cree nadie y si no, hagan la prueba, llamen, llamen, que les atenderá el mismísimo Presidente, como “aclara” en el Diario de Navarra.
    Mi segunda impresión, es, precisamente, lo impresionada que quedó la autora. “Touché” querida, prácticamente un mes obsesionada. La noticia es literalmente doméstica y no tiene mayor interés, ciertamente. El periodismo es algo vivo, cada vez más, lo publicado hoy es historia mañana; y ella lo sabe por escribir “on line”, en el tiempo mismo de producirse la noticia. ¿Qué sentido tiene escribir sobre “Mis errores” periodísticos, que reitero no son tales, casi un mes después de acaecidos?. Amiga mía, no se puede andar “pisando huevos”, así que irada al frente, cabeza bien levantada porque no hay de qué avergonzarse, y siempre “p’alante”. Puedes y debes hacer un periodismo valiente y hasta arriesgado, porque para esto te has preparado y tienes una descarada vocación. Un fuerte abrazo.

    • Tanto como lo hago yo, llegan tarde aquí las cosas que escribo, no es que hayan nacido con un mes de retraso, sino que han estado todo ese tiempo en la incubadora. Me tranquilizó escuchar de un periodista que publicó la crónica de un concierto de música que nunca llegó a sonar porque se anuló debido a una fuerte tormenta. Me parece que a ese le mandaron a buscar el café a Colombia. Gracias por las ideas que sugieres. Ya sabes que lo más importante es que tu amanecer no decaiga.

  2. No sé qué me gusta más, si el modo cercano en que confiesas tu error -más insignificante de lo que parece, visto cómo está el mundo-, o la actitud final con la que decidiste tomar todo el asunto.
    A ti te estimo, y mucho, como hija, como periodista y como buena, muy buena amiga. Así que adelante.
    Un beso!

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