Son las palabras que llenan una hoja

Su último día

In 600 on 15 abril 2012 at 18:46

Los que habían ido a verle no le hablaban. Solo asomaban la cabeza sobre la cama para ver su cuerpo delgado, envuelto en sábanas hasta el pecho cubierto de un pijama azul, del color de sus ojos cerrados. A veces se susurraban entre ellos. Otras veces se detenían a escuchar su respiración pausada que una mascarilla de oxígeno le robaba de la garganta. La que más hablaba era la abuela, colocada a su lado derecho, hacia donde le caían flexionadas las dos piernas. “¡Mira cómo me aprieta la mano!”, exclamaba para que todos vieran cómo aún se mantenía vivo lo que habían empezado juntos hacía 70 años.

Los abuelos se conocieron en Pamplona y se casaron en Madrid, en la iglesia San Fermín de los Navarros, en 1947. Un álbum de fotos con tapas de terciopelo granate e iniciales de plata repite, en blanco y negro, las escenas de aquel día. En las últimas hojas, hay una foto que les sacaron desde dentro del coche. La abuela despliega una gran sonrisa y, a su lado, como recién entrado en el vehículo, el abuelo se deja caer en el asiento mirando despistado a la cámara.

Pudo hacerlo, pero la abuela no se enamoró de sus ojos. De hecho le echó el gancho al abuelo viéndolo desde lejos en una iglesia. Después se conocieron oficialmente –a ella le gusta decirlo de ese modo- gracias a Espronceda. Las hermanas Baleztena les habían convocado en su casa; a él para dar una conferencia sobre poeta y , a ella, para ilustrar el discurso con unos versos. Así, con viento en popa a toda vela, se embarcaron en el matrimonio.

La tripulación creció con los años hasta sumar otros siete marineros. Por eso, en las fotos que cogen polvo en su salón de casa se extiende una gran familia alrededor de la pareja. Luego los marines salieron cada uno a descubrir mundo y la abuela volvió a cocinar para dos.

Para entonces, mucha gente conocía al abuelo. Llegó a ser el diputado foral más joven y viajó con el brazo de San Francisco Javier por Roma, China, Japón, India, Estados Unidos… En ese viaje debió de pegársele en el corazón la máxima que convirtió al santo, porque en los años 50 dejó la política activa. En parte porque no hacía carrera –era un perdedor que ganaba elecciones- y en parte porque necesitaba ganar un sueldo. El cinturón apretaba y la política o se pagaba con favores o se vivía con vocación de misionero.

Conforme se hacía mayor en casa, algunos conocidos de esos años iban a visitarle a su salón. Aunque el abuelo también salía a la calle. A los 90 todavía tenía fuerzas para hacer cosas importantes, como viajar a San Martín de Unx, donde le pusieron su nombre a una plaza del pueblo donde se crió. O la vez que mi madre empujó su silla de ruedas hasta Diputación para que Miguel Sanz le entregara una placa. En 2007, también sobre ruedas, celebró con su mujer en Leyre las bodas de diamante.

En el álbum de aquel día hay una foto parecida a la del primer enlace. Solo que esta vez la despistada es la abuela. La saca el fotógrafo desde un lado, muy de cerca. El abuelo mira a la cámara, sin soltar la mano de su mujer, que mira al suelo. “¡Cómo me hubiera gustado morirme aquel día!”, recuerda ella. “Me había prometido que llegaríamos juntos a los 100 años”, protestaba el día que le dejó sola.

Murió a los 94, el 22 de marzo de 2012, tercer día de primavera.


Anuncios
  1. Precioso

  2. Bravo! Y el estará orgullosísimo de ti……….

  3. Qué bonito… Cómo me gustaría que, cuando me toque, una nieta mía escribiera algo parecido.

  4. Qué bien escrito, Paula. Sin haberle conocido, has logrado emocionarme.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: