Son las palabras que llenan una hoja

Los otros kilikis

In A tinta fría on 12 julio 2012 at 10:45

Estoy saturada de Caravinagre. Parece un funcionario prejubilado. O un ahorrador de Bankia. Me persigue en la villavesa, cada vez que miro un escaparate, cuando me cruzo con guiris. Al principio nos invitaba a ir a Sanfermines. Pero con su convite constante y su parecido a Tío Sam, reclutador de soldados americanos, va a conseguir que nos alistemos todos en la guardia kiliki, la de palo y tricornio.

Caravinagre y el resto de kilikis: Patata, Napoleón, Verrugón, Coletas y Barbas.

FOTO: CHALMETA

Estos días he descubierto por qué le eligieron a él para retratar las fiestas de este año, las de 1997 y las de 1947. Caravinagre, le viene el nombre de la mala uva,  se yergue como el kiliki que mejor servicio da a los gigantes. Para él el arma es prescindible. Mira de reojo. Sus cejas son como las virgulillas de dos eñes y su nariz tiene ganas de metérsele en la boca. Digna de una Nariz de Oro. Las comisuras arrastran su sonrisa en dirección contraria. Tiene unas ojeras como vergas y las hendiduras de su cara parecen repeticiones de la foz de Lumbier. Además, respira por la cabeza y le salen ojos por la boca.

Cuando los talleres Porta-Coeli en Valencia lo fabricaron en 1941, no sé en quién estarían pensando. Si acaso en Sarkozy tras las últimas elecciones, a pesar del anacronismo. En realidad sus creadores se basaron en otro kiliki y un zaldiko que el Ayuntamiento de Pamplona les envió para inspirarse. El Consistorio no recibió de vuelta un centauro, sino a Caravinagre y Verrugón.

Los otros kilikis también nacieron en partos gemelares. Coletas y Barbas, los más peludos, acaso fruto de un desliz circense entre el artista Tadeo Amorena y la mujer barbuda, nacieron en 1860. Luego vinieron al mundo en Barcelona los más internacionales, Patata y Napoleón. Fruto de la imaginación de Benito Escaler, en estas fiestas cumplen cien años de servicio.

Barbas, Caravinagre, Patata, Verrugón, Coletas y Napoleón

Barbas, Caravinagre, Patata, Verrugón, Coletas y Napoleón.
FOTO: CHALMETA

Además de esos seis, entre los kilikis hay un bastardo. Se llama Ribero, lo donó la orden del Volantín de Tudela en 1977 y no sale a la calle por ser demasiado normal. Como representa a un joven vestido de Sanfermines, desentona con el resto.

Ya se sabe. El kiliki, cuanto más feo, más famoso.

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  1. !Que bien descrito¡, me has divertido mucho con tus saltos de la descripción de los muñecos al repaso de su historia. Si no fuera por algunas palabras polisémicas …

    • Este era un poco más retorcido y breve porque salió en Diario de Navarra. Gracias al español que hablan nuestros paisanos, cualquier palabra es polisémica. Disfruté mucho haciendo esta columna y las fotos que la acompañan, porque regresé al oscurantismo que tanto me gusta

  2. Traeme una tazaaaaaaa

  3. Siempre se aprenden de tus textos, Paula. De éste me quedo con las historias que hay detrás. Un beso desde Marrakech.

    • Esta me la han publicado en el papel, por eso es más corta. Ojalá llegara a las 600, ¡sí que ibas a aprender! Yo también iba a ir, pero me quedé sin vacaciones… Disfruta por ahí. ¡Y tráenos backlava o algo de comer! Por favor.

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