Son las palabras que llenan una hoja

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23F, con ‘f’ de falso

In 600 on 28 febrero 2014 at 0:33

Trato de meterme en la cama pronto, antes de las doce. Así me aseguro de que oigo el despertador y me cuesta menos ponerme en pie. Pero hay veces que merece la pena dejar la cocina sin recoger o retrasar un favor porque otra cosa merece más la pena. Esta noche iba a ser el reportaje de Jordi Évole, “Operación Palace”.

Lo he cogido casi al principio. Salían ellos, todos ex asesores, ex diputados, ex periodistas, revelando que el 23F fue todo un engaño, una ficción para afianzar la Monarquía y la Democracia. No me lo podía creer. He llamado a mis hermanos, les he dicho que encendieran la televisión. En casa todos nos hemos sentado en el sofá como si nada más importara en ese momento. Daba igual que el niño llorara. En los anuncios me he metido en El Mundo y en El País y no salía nada. ¿Dónde estaban los periodistas? ¿Aún no se habían enterado?

Era raro verles a todos hablar. A Gabilondo llamar la atención sobre detalles que durante años todos hemos pasado por alto o a Garci describiendo que en el discurso del Rey, la cámara hacía zoom para intensificar su mensaje. ¿Dónde estaba Juan Carlos mientras se hacía ese reportaje? ¿Por qué no le habían entrevistado a él? Todo el mundo iba a volverse anarquista después de “Operación Palace”. Vaya timo de Democracia. Y Estados Unidos, implicado. ¡A cambio de que España entrara en la OTAN! Menudas confabulaciones. ¿Y si el caso Mónica Lewinsky también era mentira? ¿Qué pasó, en verdad, con el 11s?

Casi había empezado a dudar de la autenticidad de las pinturas en las Cuevas de Altamira cuando van y confiesan que todo el reportaje es un montaje, una sombra, una ficción. ¿Pero, y qué pasaba con Tejero? ¿También él estaba implicado en la operación o no? Entonces, ¿Suárez dimitió por la Democracia? Todo había sido una farsa. ¿Cuál va ser, a partir de ahora, la verdad sobre el 23F?

Tengo que confesar que, por un lado, me ha dado paz saber que se trataba de un montaje. Me estaba sentando muy mal verles a todos mirar a la cámara como si tal cosa, como si no hubieran escondido esa mentira durante décadas. Por otro lado, en cambio, siento un escalofrío al comprobar lo fácil que se puede manipular a la audiencia. Eso ya lo sabemos, porque se estudia en las facultades de Comunicación. Pero otra cosa es experimentarlo. ¿Está bien que una cadena juegue con sus espectadores? ¿Qué hubiera ocurrido si al comienzo se hubiera explicado que el reportaje era la simulación de algo posible, incluso probable?

La gente ya ha dejado de creer lo suficiente en los políticos como para que esto ocurriera ahora, un jueves por la noche. Insinuar que el Golpe de Estado fue un complot de los todos los partidos con escaño en el Congreso de los Diputados, que el 23F es como un Judas de plástico, es sugerir que nuestra Democracia puede ser un montaje. Una película española para no matarnos. Y, si no, que le pregunten a Garci. Ahora, cada vez que los españoles pensemos en él lo veremos como director de grandes falacias. Todos los personajes de su película, ¿actúan también en el desempeño de sus funciones? El periodista, los portavoces, los jefes de seguridad, los políticos. El Rey de España.

Ya me lo ha dicho mi hermano cuando le he llamado. “Paula, no te creas todo lo que sale en los reportajes”. ¿Deberíamos pensar que a los periodistas, como a los políticos, se les ha olvidado su compromiso con la verdad?

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